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	<title>Cine Español &#8211; EspecialistaMike.com</title>
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	<description>Cine, Series, Frikadas</description>
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	<title>Cine Español &#8211; EspecialistaMike.com</title>
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		<title>Planet 51: He came from outer space</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Maxrebo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 09:41:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Animación]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Cine Español]]></category>
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					<description><![CDATA[Amigos, el hedor a Navidad empieza a inundarlo todo. La Navidad &#8230;esa burda excusa para no trabajar. En los supermercados ya se amontonan turrones y mantecados. Mir&#237;adas de lucecitas de colores engalanan las calles, invit&#225;ndonos al consumo m&#225;s desaforado. Guirnaldas y arboluchos de pl&#225;stico asoman por los recargados portales de los badulaques de a 100.&#160; Insoportables coros escolares afinan sus gargantas para atronar nuestros o&#237;dos con esas afrentas musicales que inocentemente denominan villancicos. Ah, los ni&#241;os, oscuro objeto de deseo de las codiciosas distribuidoras, que en estos se&#241;alados d&#237;as pueblan la cartelera de las temibles pel&#237;culas infantiles. &#191;He dicho temibles ?&#160; &#161; No ! A buen seguro, los ex&#233;getas de la&#160; animaci&#243;n como The Captain saldr&#225;n en defensa del g&#233;nero, aduciendo que sus propuestas actuales superan en calidad y madurez a la mayor&#237;a de los tru&#241;os destinados al p&#250;blico adulto. Y no s&#243;lo hay calidad en el cine animado, tambi&#233;n en pel&#237;culas de carne y hueso, como las de la serie del mago miope, Harry Potter. Pero no estoy aqu&#237; para defender al cine infantil desde la aproximaci&#243;n adulta. No, es mucho m&#225;s que eso: reivindico una &#233;poca de pantalones cortos, bicicletas BH, rodillas peladas y bocadillos de Nocilla. Exijo mi derecho a ser un ni&#241;o,&#160; aun a riesgo de recibir toneladas de correos de novias indignadas, asqueadas por el S&#237;ndrome de Peter Pan que padecen sus parejas. Quiero ser aquel churumbel que iba al cine en Navidad y se zampaba una nube de algod&#243;n de az&#250;car a la salida&#160; mientras paseaba por los tenderetes de la Feria del Juguete, embobado por los Airgamboys y los cochecillos de la Guisval.&#160; Si fuera aquel ni&#241;o, le pedir&#237;a a mis padres que me llevaran a ver Planet 51, una de dibujos animados codirigida por Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Mart&#237;nez, la primera pel&#237;cula nacida en el seno de los Ilion Animation Studios, la m&#225;s cara producida por el cine espa&#241;ol. La historia comienza cuando la pac&#237;fica existencia del pueblo de Glipforg se ve trastocada por la llegada de un alien. Lem (Justin Long), adolescente con problemas del coraz&#243;n,&#160; su amigo Skiff (Sean William Scott), freakie de cat&#225;logo, dependiente de la tienda de c&#243;mics local,&#160; y el peque&#241;o Eckle ( Freddie Benedict) acoger&#225;n al extraterrestre e intentar&#225;n devolverlo a su nave nodriza, mientras que los malos de turno, el General Grawl (Gary Oldman) y el Profesor Kipple (John Cleese), har&#225;n lo imposible por atraparlo para frenar la posible invasi&#243;n alien&#237;gena. Si no fuera porque estamos ante una pel&#237;cula de animaci&#243;n podr&#237;amos pensar que se trata de una reposici&#243;n de E.T (E.T.: The Extra-Terrestrial, Steven Spielberg, 1982). En realidad, se trata de un E.T del mundo al rev&#233;s, porque en este caso el extraterrestre ( Dwayne Johnson) es&#8230;un humano, y Glipforg no est&#225; en la Tierra sino en el remoto Planeta 51&#8230; &#160; Pocos podr&#237;an deducir del aspecto de Planet 51 que es una pel&#237;cula espa&#241;ola.&#160; Blanco, Abad y Mart&#237;nez, creadores de la exitosa saga de videojuegos Commandos,&#160; han parido un homenaje a la ciencia ficci&#243;n de todos los tiempos que tiene su mejor baza en el acertado dise&#241;o de producci&#243;n de est&#233;tica retrofuturista. El Planeta 51 es un remedo de la Am&#233;rica de los 50, con todos sus elementos est&#233;ticos (gloriosos dise&#241;os googies) y su idiosincrasia perfectamente reconocibles&#8230; Situar la acci&#243;n en esos a&#241;os 50 alternativos supone, de entrada, todo un gui&#241;o al g&#233;nero de la sci-fi, que vivi&#243; su mayor expansi&#243;n en aquella &#233;poca de atm&#243;sfera paranoica y conspiratoria, de miedo al enemigo exterior e interior (la invasi&#243;n extraterrestre y la suplantaci&#243;n como met&#225;fora del comunismo)&#160; y a la energ&#237;a at&#243;mica. Sin duda, este back to the 50&#8217;s es el gui&#241;o may&#250;sculo, pero la retahila de referencias es interminable. El buen aficionado no echar&#225; en falta a ninguna pieza ic&#243;nica, am&#233;n del fil&#243;n constante que supone la ciencia ficci&#243;n cl&#225;sica, con Ed Wood y sus platillos volantes a la cabeza:&#160; Star Wars, Mars Attacks, Cocoon &#8230;Posiblemente sea la saga de Alien la que se lleve el premio al homenaje m&#225;s simp&#225;tico (impagable el chucho de aspecto gigeriano y los huevos que mantienen almacenada la quincalla espacial terrestre ). La borrachera de citas puede llegar a saturar, pero har&#225; las delicias de los m&#225;s cin&#233;filos. El enorme y loable esfuerzo de producci&#243;n y el espectacular resultado de la propuesta visual podr&#237;an situar a la pel&#237;cula en la primera fila de la animaci&#243;n mundial. Sin embargo,&#160; los personajes de Planet 51 carecen del calado de, pongamos por caso, los h&#233;roes de la Pixar. El astronauta Chuck Baker es un remedo estr&#225;bico de Buzz Lightyear, aunque con poco m&#225;s de la mitad de su carisma. La sonda exploratoria Rover se gana las simpat&#237;as del p&#250;blico, pero carece de la ternura de su obvio modelo de referencia, el inolvidable Wall-e. Los alien&#237;genas resultan simp&#225;ticos, pero no dejan la huella de un Mr. Fredricksen, el abuelo de Up (Pete Docter &#38; Bob Peterson, 2009).&#160; &#218;nicamente el Profesor Kipple, cruce perverso entre el Dr. Mengele y nuestro querido Yoda, sobresale de la mera correcci&#243;n de los verduzcos habitantes del planeta. El gui&#243;n de Joe Stillman (Shreck, 2001 ) no est&#225; a la altura&#160; de las virtudes demostradas por los departamentos t&#233;cnicos y art&#237;sticos. En ocasiones parece demasiado forzado para encajar los homenajes citados anteriormente (ejemplo, la parodia de Grease) y aunque la pel&#237;cula se contemple con una sonrisa permanente y algunas carcajadas, no va m&#225;s all&#225; de la evidente par&#225;bola sobre el miedo a lo diferente y desconocido. Por esta raz&#243;n,&#160; Planet 51 se queda un paso atr&#225;s de la vanguardia animada, por detr&#225;s de cl&#225;sicos como Toy Story (John Lasseter, 1995) o la misma Wall-E (Andrew Stanton, 2008). La ligereza del gui&#243;n no es el &#250;nico debe de este largometraje: trat&#225;ndose de una pel&#237;cula espa&#241;ola, echamos en falta m&#225;s referentes aut&#243;ctonos (no basta con la alusi&#243;n a la socorrida Macarena). Hay una apuesta clara por lo Universal (entendiendo aqu&#237;&#160; lo estadounidense por Universal), en aras de conquistar un mercado internacional mucho m&#225;s amplio. No hay elementos que caractericen a esta pel&#237;cula como una obra made in Spain. No me entend&#225;is mal, no soy v&#237;ctima de un s&#250;bito ataque de ultranacionalismo rancio. Hablo de emitir se&#241;ales propias de una cultura integrada en la globalizaci&#243;n (no puede ser de otra manera) pero que a&#250;n es capaz de mantener su identidad, ni que sea en los detalles. Planet 51, desde el mismo t&#237;tulo, es demasiado americana. Demuestra que podemos copiarlos, pero&#160; &#191; qu&#233; podemos aportar ?. Bah, paparruchas&#8230; Me estoy dejando llevar por los prejuicios que limitan la abtrusa mentalidad de los adultos. El ni&#241;o que hay en m&#237; ha pasado un buen rato durante la proyecci&#243;n. As&#237; que padres, padrinos, t&#237;os y abuelos: compren un cubilete jumbo de palomitas y lleven a sus reto&#241;os a ver Planet 51 estas Navidades: no lo lamentar&#225;n, y encima dar&#225;n de comer a nuestros paisanos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Amigos, el hedor a Navidad empieza a inundarlo todo. La Navidad &#8230;esa burda excusa para no trabajar. En los supermercados ya se amontonan turrones y mantecados. Mir&iacute;adas de lucecitas de colores engalanan las calles, invit&aacute;ndonos al consumo m&aacute;s desaforado. Guirnaldas y arboluchos de pl&aacute;stico asoman por los recargados portales de los <em>badulaques</em> de <em>a 100</em>.&nbsp; Insoportables coros escolares afinan sus gargantas para atronar nuestros o&iacute;dos con esas afrentas musicales que inocentemente denominan villancicos. Ah, los ni&ntilde;os, oscuro objeto de deseo de las codiciosas distribuidoras, que en estos se&ntilde;alados d&iacute;as pueblan la cartelera de las temibles pel&iacute;culas infantiles. &iquest;He dicho temibles ?&nbsp; &iexcl; No ! A buen seguro, los ex&eacute;getas de la&nbsp; animaci&oacute;n como <strong><em>The Captain</em></strong> saldr&aacute;n en defensa del g&eacute;nero, aduciendo que sus propuestas actuales superan en calidad y madurez a la mayor&iacute;a de los<em> tru&ntilde;os </em>destinados al p&uacute;blico adulto. Y no s&oacute;lo hay calidad en el cine animado, tambi&eacute;n en pel&iacute;culas de carne y hueso, como las de la serie del mago miope, <strong>Harry</strong> <strong>Potter</strong>. </p>
<p>Pero no estoy aqu&iacute; para defender al cine infantil desde la aproximaci&oacute;n adulta. No, es mucho m&aacute;s que eso: reivindico una &eacute;poca de pantalones cortos, bicicletas <strong>BH</strong>, rodillas peladas y bocadillos de <strong><em>Nocilla</em></strong>. Exijo mi derecho a ser un ni&ntilde;o,&nbsp; aun a riesgo de recibir toneladas de correos de novias indignadas, asqueadas por el <strong><em>S&iacute;ndrome de Peter Pan</em></strong> que padecen sus parejas. Quiero ser aquel churumbel que iba al cine en Navidad y se zampaba una nube de algod&oacute;n de az&uacute;car a la salida&nbsp; mientras paseaba por los tenderetes de la Feria del Juguete, embobado por los <em><strong>Airgamboys</strong></em> y los cochecillos de la <strong>Guisval</strong>.&nbsp; Si fuera aquel ni&ntilde;o, le pedir&iacute;a a mis padres que me llevaran a ver <strong>Planet 51</strong>, una de dibujos animados codirigida por <strong>Jorge Blanco</strong>, <strong>Javier Abad </strong>y <strong>Marcos Mart&iacute;nez</strong>, la primera pel&iacute;cula nacida en el seno de los <strong>Ilion Animation Studios</strong>, la m&aacute;s cara producida por el cine espa&ntilde;ol.</p>
<p>La historia comienza cuando la pac&iacute;fica existencia del pueblo de <strong>Glipforg</strong> se ve trastocada por la llegada de un alien. <strong>Lem</strong> (<strong>Justin Long</strong>), adolescente con problemas del coraz&oacute;n,&nbsp; su amigo<strong> Skiff </strong>(<strong>Sean William Scott</strong>), <em>freakie</em> de cat&aacute;logo, dependiente de la tienda de c&oacute;mics local,&nbsp; y el peque&ntilde;o<strong> Eckle</strong> ( <strong>Freddie Benedict</strong>) acoger&aacute;n al extraterrestre e intentar&aacute;n devolverlo a su nave nodriza, mientras que los malos de turno, el <strong>General Grawl</strong> (<strong>Gary Oldman</strong>) y el <strong>Profesor Kipple</strong> (<strong>John Cleese</strong>), har&aacute;n lo imposible por atraparlo para frenar la posible invasi&oacute;n alien&iacute;gena. Si no fuera porque estamos ante una pel&iacute;cula de animaci&oacute;n podr&iacute;amos pensar que se trata de una reposici&oacute;n de <strong>E.T </strong>(<strong>E.T.: The Extra-Terrestrial</strong>, <strong>Steven Spielberg</strong>, 1982). En realidad, se trata de un <strong>E.T</strong> del mundo al rev&eacute;s, porque en este caso el extraterrestre ( <strong>Dwayne Johnson</strong>) es&#8230;un humano, y <strong>Glipforg</strong> no est&aacute; en la Tierra sino en el remoto Planeta 51&#8230;</p>
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<p>Pocos podr&iacute;an deducir del aspecto de <strong>Planet 51</strong> que es una pel&iacute;cula espa&ntilde;ola.&nbsp; <strong>Blanco</strong>, <strong>Abad</strong> y <strong>Mart&iacute;nez</strong>, creadores de la exitosa saga de videojuegos <strong>Commandos</strong>,&nbsp; han parido un homenaje a la ciencia ficci&oacute;n de todos los tiempos que tiene su mejor baza en el acertado dise&ntilde;o de producci&oacute;n de est&eacute;tica retrofuturista. El Planeta 51 es un remedo de la <em>Am&eacute;rica</em> de los 50, con todos sus elementos est&eacute;ticos (gloriosos dise&ntilde;os<em> googies</em>) y su idiosincrasia perfectamente reconocibles&#8230; Situar la acci&oacute;n en esos a&ntilde;os 50 alternativos supone, de entrada, todo un gui&ntilde;o al g&eacute;nero de la<em> sci-fi</em>, que vivi&oacute; su mayor expansi&oacute;n en aquella &eacute;poca de atm&oacute;sfera paranoica y conspiratoria, de miedo al enemigo exterior e interior (la invasi&oacute;n extraterrestre y la suplantaci&oacute;n como met&aacute;fora del comunismo)&nbsp; y a la energ&iacute;a at&oacute;mica. Sin duda, este <em>back to the 50&#8217;s</em> es el gui&ntilde;o may&uacute;sculo, pero la retahila de referencias es interminable. El buen aficionado no echar&aacute; en falta a ninguna pieza ic&oacute;nica, am&eacute;n del fil&oacute;n constante que supone la ciencia ficci&oacute;n cl&aacute;sica, con <strong>Ed Wood</strong> y sus platillos volantes a la cabeza:&nbsp; <strong>Star Wars</strong>, <strong>Mars Attacks</strong>, <strong>Cocoon</strong> &#8230;Posiblemente sea la saga de <strong>Alien</strong> la que se lleve el premio al homenaje m&aacute;s simp&aacute;tico (impagable el chucho de aspecto <em>gigeriano </em>y los huevos que mantienen almacenada la quincalla espacial terrestre ). La borrachera de citas puede llegar a saturar, pero har&aacute; las delicias de los m&aacute;s cin&eacute;filos. </p>
<p>El enorme y loable esfuerzo de producci&oacute;n y el espectacular resultado de la propuesta visual podr&iacute;an situar a la pel&iacute;cula en la primera fila de la animaci&oacute;n mundial. Sin embargo,&nbsp; los personajes de <strong>Planet 51</strong> carecen del calado de, pongamos por caso, los h&eacute;roes de la <strong>Pixar</strong>. El astronauta <strong>Chuck Baker</strong> es un remedo estr&aacute;bico de <strong>Buzz Lightyear</strong>, aunque con poco m&aacute;s de la mitad de su carisma. La sonda exploratoria <strong>Rover</strong> se gana las simpat&iacute;as del p&uacute;blico, pero carece de la ternura de su obvio modelo de referencia, el inolvidable <strong>Wall-e</strong>. Los alien&iacute;genas resultan simp&aacute;ticos, pero no dejan la huella de un <strong>Mr. Fredricksen</strong>, el abuelo de <strong>Up </strong>(<strong>Pete Docter </strong>&amp; <strong>Bob Peterson</strong>, 2009).&nbsp; &Uacute;nicamente el <strong>Profesor Kipple</strong>, cruce perverso entre el <strong>Dr. Mengele</strong> y nuestro querido <strong>Yoda</strong>, sobresale de la mera correcci&oacute;n de los verduzcos habitantes del planeta. El gui&oacute;n de <strong>Joe Stillman</strong> (<strong>Shreck</strong>, 2001 ) no est&aacute; a la altura&nbsp; de las virtudes demostradas por los departamentos t&eacute;cnicos y art&iacute;sticos. En ocasiones parece demasiado forzado para encajar los homenajes citados anteriormente (ejemplo, la parodia de<strong> Grease</strong>) y aunque la pel&iacute;cula se contemple con una sonrisa permanente y algunas carcajadas, no va m&aacute;s all&aacute; de la evidente par&aacute;bola sobre el miedo a lo diferente y desconocido. Por esta raz&oacute;n,&nbsp; <strong>Planet 51</strong> se queda un paso atr&aacute;s de la vanguardia animada, por detr&aacute;s de cl&aacute;sicos como <strong>Toy Story</strong> (<strong>John Lasseter</strong>, 1995) o la misma <strong>Wall-E</strong> (<strong>Andrew Stanton</strong>, 2008). </p>
<p>La ligereza del gui&oacute;n no es el &uacute;nico debe de este largometraje: trat&aacute;ndose de una pel&iacute;cula espa&ntilde;ola, echamos en falta m&aacute;s referentes aut&oacute;ctonos (no basta con la alusi&oacute;n a la socorrida <strong><em>Macarena</em></strong>). Hay una apuesta clara por lo <em>Universal </em>(entendiendo aqu&iacute;&nbsp; <em>lo estadounidense</em> por Universal), en aras de conquistar un mercado internacional mucho m&aacute;s amplio. No hay elementos que caractericen a esta pel&iacute;cula como una obra <em>made in Spain</em>. No me entend&aacute;is mal, no soy v&iacute;ctima de un s&uacute;bito ataque de ultranacionalismo rancio. Hablo de emitir se&ntilde;ales propias de una cultura integrada en la globalizaci&oacute;n (no puede ser de otra manera) pero que a&uacute;n es capaz de mantener su identidad, ni que sea en los detalles. <strong>Planet 51, </strong>desde el mismo t&iacute;tulo,<strong> </strong>es demasiado <em>americana.</em> Demuestra que podemos copiarlos, pero&nbsp; &iquest; qu&eacute; podemos aportar ?. Bah, paparruchas&#8230; Me estoy dejando llevar por los prejuicios que limitan la abtrusa mentalidad de los adultos. El ni&ntilde;o que hay en m&iacute; ha pasado un buen rato durante la proyecci&oacute;n. As&iacute; que padres, padrinos, t&iacute;os y abuelos: compren un cubilete<em> jumbo </em>de palomitas y lleven a sus reto&ntilde;os a ver <strong>Planet 51</strong> estas Navidades: no lo lamentar&aacute;n, y encima dar&aacute;n de comer a nuestros paisanos. </p>
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