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	<title>Pandorum &#8211; EspecialistaMike.com</title>
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	<description>Cine, Series, Frikadas</description>
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	<title>Pandorum &#8211; EspecialistaMike.com</title>
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		<title>Pandorum: locura en el espacio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Maxrebo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 03:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Alien]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
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					<description><![CDATA[Atentos, lectores: una nueva pandemia ha llegado a la ciudad. No se trata de la tan cacareada Gripe A. Es algo mucho peor. Se conoce por Pandorum. Quienes se contagien sufrir&#225;n terribles delirios paranoides y se comportar&#225;n de manera impredecible. La epidemia amenaza a miles de potenciales espectadores de la Secci&#243;n Oficial Fantastic Panorama del Festival de Sitges. Este humilde cronista ya ha tenido la oportunidad de sufrirla en sus carnes en un exclusivo preestreno al que no falt&#243; Especialistamike.com. Nuestro intr&#233;pido reportero Merk tambi&#233;n os ha dejado sus primeras impresiones, llegadas directamente del primer pase de la pel&#237;cula en el Festival. Sin desvelar demasiado, esto es lo que podr&#233;is encontrar. Corre el a&#241;o 2174. Para entonces la tierra padece los efectos de una superpoblaci&#243;n galopante y sus recursos se han agotado. Los humanos han puesto sus esperanzas en Tanis, un planeta hermano situado a un porr&#243;n de a&#241;os luz de distancia. Hacia all&#225; va la gigantesca nave Elysia, cual Arca de No&#233;, a colonizar el nuevo planeta. Un par de miembros de la tripulaci&#243;n, el teniente Payton (Dennis Quaid) y el cabo Bower (Ben Foster) despiertan de un hipersue&#241;o como quien se levanta con una resaca de tres pares de narices: vomitonas, mareos y lagunas estratosf&#233;ricas en la memoria. Tardar&#225;n poco en comprobar que sus &#191;&#250;nicos? compa&#241;eros de viaje son unos extra&#241;os seres con muy malas pulgas. &#160; &#191;Acaso este argumento no nos es familiar? &#191;Una peque&#241;a tripulaci&#243;n reci&#233;n levantada de la siesta, perdida en un claustrof&#243;bico escenario espacial, repleto de oscuros pasillos, tuber&#237;as goteantes y conductos de ventilaci&#243;n ? &#191;Unos insignificantes y desdichados seres humanos amenazados por una raza desconocida que les supera con creces en rapidez, capacidad de adaptaci&#243;n y voracidad ? Ciertamente, los que parecen haber despertado de un hipersue&#241;o son el director Christian Alvart (Case 39 , Antik&#246;rper) y el guionista Travis Milloy. Ignoro cu&#225;nto dur&#243; su idilio con Morfeo, pero sin duda no se enteraron, pobres, de que mientras dorm&#237;an alguien hab&#237;a hecho ya su pel&#237;cula. Un tal Ridley Scott, en 1979. Alien, se llamaba aquella. Tiene guasa, adem&#225;s, que Pandorum llegue a Sitges s&#243;lo dos d&#237;as despu&#233;s de que el mismo Festival haya homenajeado al cl&#225;sico de Scott al celebrarse su 30 aniversario. Porque, claro, las comparaciones son odiosas. Pandorum se enmarca en el mismo subg&#233;nero h&#237;brido entre la sci-fi y el terror. Sus mejores bazas provienen de la direcci&#243;n art&#237;stica de Richard Bridgland, de unos escenarios herrumbrosos que recrean el interior de la Elysia con un espl&#233;ndido toque vintage. Tambi&#233;n la carcasa de la misma est&#225; en la l&#237;nea del dise&#241;o que ya afianzaron los cl&#225;sicos de los 70 y los 80, desde la Nostromo de Alien hasta los veh&#237;culos espaciales de Star Wars. Apenas hay lugar para los exteriores, aunque reconocer&#233;is la Puerta de Brandenburgo en el &#250;nico plano que se le dedica a la moribunda Tierra. Tambi&#233;n resulta m&#225;s que digno el dise&#241;o de las criaturas, a las que, permitidme la osad&#237;a, en adelante denominar&#233; Pandoros. Los m&#225;s viejos del lugar ver&#225;n ecos del Alien gigeriano m&#225;s un toque jungle-fashion a lo Predator. Espectadores menos anacr&#243;nicos las asociar&#225;n a h&#237;bridos entre los seres de The Descent (Neil Marshall, 2005) o los de Serenity (Joss Whedon, 2005). En cualquier caso estos Pandoros inspiran terror, y sus movimientos est&#225;n lo suficientemente conseguidos para no asociarlos a los t&#237;picos monstruos infogr&#225;ficos que tanto despreciamos los que crecimos viendo a los Tele&#241;ecos. Desde luego, si han sido recreados por ordenador, chapeau&#8230; Sin embargo, este loable esfuerzo en tareas de producci&#243;n y direcci&#243;n art&#237;stica se ve dinamitado por un gui&#243;n tirando a pobre (v&#233;ase, por ejemplo, la explicaci&#243;n del origen de la especie can&#237;bal) y por una direcci&#243;n balbuceante en los momentos decisivos, aquellos en los que la amenaza se cierne sobre los protagonistas. Los ataques de los Pandoros se filman con una receta que parece id&#243;nea para los que andan todav&#237;a en primero de p&#225;rvulos en t&#233;rminos de narrativa cinematogr&#225;fica: sacudimos la c&#225;mara, elegimos unos angulos rarunos, iluminamos muy poco y desfragmentamos la secuencia en un millar de microplanos. Total, que la cosa parezca agitada, violenta y confusa. Pero es tal la confusi&#243;n que el espectador termina por perder las referencias y no sabe d&#243;nde ni c&#243;mo ni c&#250;ando. Momentos culminantes como el del nido de Pandoros pierden toda la fuerza debido a la poca solvencia del director alem&#225;n. En cuanto al reparto, poco se puede decir: hacen lo que pueden con sus escasamente atractivos personajes. La conexi&#243;n emocional con el espectador es nula (ay, Ripley, con lo que te llegamos a querer !). Dennis Quaid es el cabeza de cartel, pero no hace demasiado para ganarse el jornal. El que lleva el peso de la funci&#243;n es Foster, al que los m&#225;s avispados espectadores recordar&#225;n como el Russell de esa obra maestra de la televisi&#243;n contempor&#225;nea que es A dos metros bajo tierra. Foster es bueno, transmite fortaleza y vulnerabilidad al mismo tiempo, pero tampoco hay mucho espacio para que su personaje intime con el p&#250;blico. Antje Traue (con su aire a la Jovovich) y Cung Le aportan el toque saltimbanqui&#8211;luchador a la funci&#243;n, aunque no dejan de ser meras comparsas. Pero no desesper&#233;is, amigos. Hay buenas noticias: Pandorum tiene cura. El mismo g&#233;rmen que&#160;inspir&#243; el desaguisado es la vacuna perfecta. Una buena dosis del Alien original y de su excelente secuela (Aliens, James Cameron, 1986) bastar&#225;n para borrar de nuestro organismo los efectos provocados por los Pandoros. Y para aquellos que no quieran prescindir de su raci&#243;n de mutaciones y chicas guerreras, una peque&#241;a dosis de Resident Evil (Paul W.S.Anderson, 2002), que por lo menos contiene la estimulante presencia de la Jovovich original. &#160; &#160;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Atentos, lectores: una nueva pandemia ha llegado a la ciudad. No se trata de la tan cacareada Gripe A. Es algo mucho peor. Se conoce por <strong>Pandorum</strong>. Quienes se contagien sufrir&aacute;n terribles delirios paranoides y se comportar&aacute;n de manera impredecible. La epidemia amenaza a miles de potenciales espectadores de la <strong>Secci&oacute;n Oficial Fantastic Panorama </strong>del <strong>Festival de Sitges</strong>. Este humilde cronista ya ha tenido la oportunidad de sufrirla en sus carnes en un exclusivo preestreno al que no falt&oacute; <strong>Especialistamike.com</strong>. Nuestro intr&eacute;pido reportero <strong>Merk</strong> tambi&eacute;n os ha dejado sus primeras impresiones, llegadas directamente del primer pase de la pel&iacute;cula en el Festival. Sin desvelar demasiado, esto es lo que podr&eacute;is encontrar.</p>
<p>Corre el a&ntilde;o 2174. Para entonces la tierra padece los efectos de una superpoblaci&oacute;n galopante y sus recursos se han agotado. Los humanos han puesto sus esperanzas en <strong>Tanis</strong>, un planeta hermano situado a un porr&oacute;n de a&ntilde;os luz de distancia. Hacia all&aacute; va la gigantesca nave <strong>Elysia</strong>, cual Arca de No&eacute;, a colonizar el nuevo planeta. Un par de miembros de la tripulaci&oacute;n, el teniente <strong>Payton</strong> (<strong>Dennis Quaid</strong>) y el cabo <strong>Bower</strong> (<strong>Ben Foster</strong>) despiertan de un hipersue&ntilde;o como quien se levanta con una resaca de tres pares de narices: vomitonas, mareos y lagunas estratosf&eacute;ricas en la memoria. Tardar&aacute;n poco en comprobar que sus &iquest;&uacute;nicos? compa&ntilde;eros de viaje son unos extra&ntilde;os seres con muy malas pulgas. </p>
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&iquest;Acaso este argumento no nos es familiar? &iquest;Una peque&ntilde;a tripulaci&oacute;n reci&eacute;n levantada de la siesta, perdida en un claustrof&oacute;bico escenario espacial, repleto de oscuros pasillos, tuber&iacute;as goteantes y conductos de ventilaci&oacute;n ? &iquest;Unos insignificantes y desdichados seres humanos amenazados por una raza desconocida que les supera con creces en rapidez, capacidad de adaptaci&oacute;n y voracidad ? Ciertamente, los que parecen haber despertado de un<em> hipersue&ntilde;o</em> son el director <strong>Christian Alvart </strong>(<strong>Case 39 ,</strong> <strong>Antik&ouml;rper</strong>) y el guionista <strong>Travis Milloy</strong>. Ignoro cu&aacute;nto dur&oacute; su idilio con Morfeo, pero sin duda no se enteraron, pobres, de que mientras dorm&iacute;an alguien hab&iacute;a hecho ya su pel&iacute;cula. Un tal <strong>Ridley Scott</strong>, en 1979. <strong>Alien</strong>, se llamaba aquella. Tiene guasa, adem&aacute;s, que <strong>Pandorum</strong> llegue a Sitges s&oacute;lo dos d&iacute;as despu&eacute;s de que el mismo Festival haya homenajeado al cl&aacute;sico de <strong>Scott</strong> al celebrarse su 30 aniversario. Porque, claro, las comparaciones son odiosas.</p>
<p><strong>Pandorum</strong> se enmarca en el mismo subg&eacute;nero h&iacute;brido entre la <em>sci-fi</em> y el terror. Sus mejores bazas provienen de la direcci&oacute;n art&iacute;stica de <strong>Richard Bridgland</strong>, de unos escenarios herrumbrosos que recrean el interior de la <strong>Elysia</strong> con un espl&eacute;ndido toque <em>vintage</em>. Tambi&eacute;n la carcasa de la misma est&aacute; en la l&iacute;nea del dise&ntilde;o que ya afianzaron los cl&aacute;sicos de los 70 y los 80, desde la <strong>Nostromo </strong>de <strong>Alien</strong> hasta los veh&iacute;culos espaciales de <strong>Star Wars</strong>. Apenas hay lugar para los exteriores, aunque reconocer&eacute;is la Puerta de Brandenburgo en el &uacute;nico plano que se le dedica a la moribunda Tierra. Tambi&eacute;n resulta m&aacute;s que digno el dise&ntilde;o de las criaturas, a las que, permitidme la osad&iacute;a, en adelante denominar&eacute; <em>Pandoros</em>. Los m&aacute;s viejos del lugar ver&aacute;n ecos del <em>Alien</em> <em>gigeriano</em> m&aacute;s un toque <em>jungle-fashion</em> a lo <em>Predator</em>. Espectadores menos anacr&oacute;nicos las asociar&aacute;n a h&iacute;bridos entre los seres de <strong>The Descent</strong> (<strong>Neil Marshall</strong>, 2005) o los de <strong>Serenity</strong> (<strong>Joss Whedon</strong>, 2005). En cualquier caso estos <em>Pandoros</em> inspiran terror, y sus movimientos est&aacute;n lo suficientemente conseguidos para no asociarlos a los t&iacute;picos monstruos infogr&aacute;ficos que tanto despreciamos los que crecimos viendo a los <em>Tele&ntilde;ecos</em>. Desde luego, si han sido recreados por ordenador, chapeau&#8230;</p>
<p>Sin embargo, este loable esfuerzo en tareas de producci&oacute;n y direcci&oacute;n art&iacute;stica se ve dinamitado por un gui&oacute;n tirando a pobre (v&eacute;ase, por ejemplo, la explicaci&oacute;n del origen de la especie can&iacute;bal) y por una direcci&oacute;n balbuceante en los momentos decisivos, aquellos en los que la amenaza se cierne sobre los protagonistas. Los ataques de los <em>Pandoros </em>se filman con una receta que parece id&oacute;nea para los que andan todav&iacute;a en primero de p&aacute;rvulos en t&eacute;rminos de narrativa cinematogr&aacute;fica: sacudimos la c&aacute;mara, elegimos unos angulos rarunos, iluminamos muy poco y desfragmentamos la secuencia en un millar de microplanos. Total, que la cosa parezca agitada, violenta y confusa. Pero es tal la confusi&oacute;n que el espectador termina por perder las referencias y no sabe d&oacute;nde ni c&oacute;mo ni c&uacute;ando. Momentos culminantes como el del nido de <em>Pandoros</em> pierden toda la fuerza debido a la poca solvencia del director alem&aacute;n.</p>
<p>En cuanto al reparto, poco se puede decir: hacen lo que pueden con sus escasamente atractivos personajes. La conexi&oacute;n emocional con el espectador es nula (ay, <strong>Ripley</strong>, con lo que te llegamos a querer !). <strong>Dennis Quaid</strong> es el cabeza de cartel, pero no hace demasiado para ganarse el jornal. El que lleva el peso de la funci&oacute;n es <strong>Foster</strong>, al que los m&aacute;s avispados espectadores recordar&aacute;n como el <strong>Russell</strong> de esa obra maestra de la televisi&oacute;n contempor&aacute;nea que es <strong>A dos metros bajo tierra</strong>. <strong>Foster</strong> es bueno, transmite fortaleza y vulnerabilidad al mismo tiempo, pero tampoco hay mucho espacio para que su personaje intime con el p&uacute;blico. <strong>Antje Traue</strong> (con su aire <em>a la<strong> Jovovich</strong></em>) y <strong>Cung Le</strong> aportan el toque <em>saltimbanqui</em>&#8211;<em>luchador</em> a la funci&oacute;n, aunque no dejan de ser meras comparsas.</p>
<p>Pero no desesper&eacute;is, amigos. Hay buenas noticias: <strong>Pandorum</strong> tiene cura. El mismo g&eacute;rmen que&nbsp;inspir&oacute; el desaguisado es la vacuna perfecta. Una buena dosis del <strong>Alien </strong>original y de su excelente secuela (<strong>Aliens</strong>, <strong>James Cameron</strong>, 1986) bastar&aacute;n para borrar de nuestro organismo los efectos provocados por los <em>Pandoros</em>. Y para aquellos que no quieran prescindir de su raci&oacute;n de mutaciones y chicas guerreras, una peque&ntilde;a dosis de <strong>Resident Evil</strong> (<strong>Paul W.S.Anderson</strong>, 2002), que por lo menos contiene la estimulante presencia de la <strong>Jovovich</strong> original.</p>
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