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	<title>stanley kubrick &#8211; EspecialistaMike.com</title>
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	<title>stanley kubrick &#8211; EspecialistaMike.com</title>
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		<title>Kubrick: el encuadre sublime</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Félix Esteban]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Apr 2014 10:52:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El pasado mes de Marzo se cumplieron 15 años de la muerte de uno de los más grandes directores de la historia del cine: Stanley Kubrick. Repasemos la vida y obra de este virtuoso técnico que dejó para la cinematografía una obra breve pero fascinante, compleja y completa al mismo tiempo. Y sin duda, una de las mejores formas de hacerlo es leer la biografía que hace unos años publicó John Baxter. “Mirad esos ojos. Miradlos fijamente. Los ojos son el rasgo principal del rostro de Stanley Kubrick. Negros como el carbón, brillan ante nosotros con una apasionada indiferencia hacia la evasión. Cuando pagamos para ver un film de Kubrick, estamos comprando sus ojos. Su capacidad para entender la imagen en movimiento, su sentido de cómo ha de encuadrarse en plano, la perspectiva impuesta por una lente”. Así comienza John Baxter su biografía sobre el cineasta neoyorquino. Son palabras que resumen a la perfección la figura y técnica de Kubrick. Su vida fue un reflejo de su obra y viceversa. Hijo de emigrantes austríacos y judíos, fue ya desde niño una persona extraña e introspectiva y esa imagen le acompañó hasta el final. Pero poca gente conoce detalles de una vida oculta siempre a los medios y que rompe con la idea general que se tiene de Stanley Kubrick: gran aficionado al ajedrez, fotógrafo con 17 años de la revista Look, casado tres veces, Kubrick no sólo fue el ermitaño, maniático y autocrítico que todos conocían, sino también un hombre cinéfilo, satisfecho, improvisador y autosuficiente.   Kubrick encuadrando junto a Jack Nicholson en el rodaje de El Resplandor / Foto: Terra Etapa americana Centrémonos en su irrepetible y peculiar obra, llave para conocer no sólo a este cineasta, sino también al género humano y sus miserias. Tras una serie de cortos y documentales donde hacía de todo -director, montador, cámara, fotógrafo, guionista-, en 1955 estrena su primera película, El beso del asesino, una incursión en el cine negro, de moda en aquella época. Pronto se fijan en él y ese mismo año le dan la oportunidad de rodar su primer film de cierto presupuesto, Atraco perfecto, un thriller matemático donde inventó una nueva forma de hacer cine: contar una historia desde diferentes puntos de vista a través de “flashbacks”. Fue la única película con guión original de Kubrick, ya que en el resto de su carrera optó por adaptar libros. Tras este film ya es conocido en Hollywood como un joven prodigio de la técnica. Entre sus admiradores está Kirk Douglas, con el que rodará en 1957 el film antibélico Senderos de gloria, prohibido en Francia y España hasta los años 80. Repetirá con Douglas en 1960 al recomendarle éste para que sustituyera a Anthony Mann en la dirección de Espartaco. Fue la única superproducción que realizó Kubrick y en la que no controló todo el proceso. Sin embargo, con 26 años logró una gran obra de tres horas de duración y con la que consiguió cuatro Oscars. El ojo escrutador Tras esta etapa que se puede considerar como “ortodoxa”, Kubrick empezó a elegir, gracias a su temprano prestigio, sus propios proyectos sin importarle el riesgo o la comercialidad. Así, en 1962 estrena Lolita, basada en una obra de Nabokov. La historia de un hombre obsesionado con la sensualidad de una niña llevó el escándalo por donde se estrenó. Con Lolita, a Kubrick ya se le considera un genio rebelde en Hollywood, hecho que él mismo lo corrobora al trasladarse definitivamente a Londres, desde donde, encerrado en su fortificada mansión, rodó el resto de sus películas. Tras estrenar en 1963 la farsa política sobre la guerra nuclear ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, empezó a dilatar los rodajes. Cada estreno de Kubrick se convierte en un acontecimiento. Pasan cuatro años hasta que presenta una nueva película, la mítica 2001: Una odisea del espacio. Considerada una de las obras maestras de la historia del cine, supuso la reinvención de la ciencia-ficción y hasta tal punto se revolucionó la técnica de los efectos especiales que abrió el camino para realizar films como La guerra de las galaxias o Alien. Tal fue la perfección con la que quiso rodar Stanley Kubrick que mandó construir una nave a tamaño natural con una centrifugadora giratoria. El extraño maestro Las polémicas La Naranja Mecánica (1971), Barry Lyndon (1975), El Resplandor (1980) y La chaqueta metálica (1987) fueron las cuatro últimas joyas (¿o no?) que nos regaló un Stanley Kubrick cada vez más enigmático y a la vez respetado. Sacó de ellas varios Oscars, pero nunca le dieron uno como mejor director. Cuatro films que abrieron nuevos caminos y renovaron los géneros histórico, de terror o bélico. Pues no, no podía abandonar este mundo y del cine sin poner la guinda, sin regalarnos un legado, un resumen portentoso de su virtuosismo, de sus temas recurrentes. Una obra que da para una tesis doctoral y un ejemplo de cómo usar la simbología para expresar en cada plano más que muchas películas en todo su metraje. Eyes Wide Shut, adelantada como tantas otras a su tiempo, con esa visión tan lúcida del género humano, de sus obsesiones, de sus callados deseos. En definitiva, cine veraz y de verdad, valiente, reflejo de un mundo que seguimos negando en parte. Como buen calculador que era, la acabó justo antes de morir. En el tintero quedaron otros proyectos como IA, que al final la rodara Steven Spielberg bajo un prisma totalmente diferente a lo inicialmente pensado y el macro proyecto sobre la biografía de Napoleón.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div align="justify">El pasado mes de Marzo se cumplieron 15 años de la muerte de uno de los más grandes directores de la historia del cine: <strong>Stanley Kubrick</strong>. Repasemos la vida y obra de este virtuoso técnico que dejó para la cinematografía una obra breve pero fascinante, compleja y completa al mismo tiempo. Y sin duda, una de las mejores formas de hacerlo es leer la biografía que hace unos años publicó <a href="http://www.elimparcial.es/libros/john-baxter-kubrick-biografia-42987.html">John Baxter</a>.</div>
<p><em>“Mirad esos ojos. Miradlos fijamente. Los ojos son el rasgo principal del rostro de Stanley Kubrick. Negros como el carbón, brillan ante nosotros con una apasionada indiferencia hacia la evasión. Cuando pagamos para ver un film de Kubrick, estamos comprando sus ojos. Su capacidad para entender la imagen en movimiento, su sentido de cómo ha de encuadrarse en plano, la perspectiva impuesta por una lente”.</em> Así comienza John Baxter su biografía sobre el cineasta neoyorquino. Son palabras que resumen a la perfección la figura y técnica de Kubrick.</p>
<div align="justify"><strong></strong>Su vida fue un reflejo de su obra y viceversa. Hijo de emigrantes austríacos y judíos, fue ya desde niño una persona extraña e introspectiva y esa imagen le acompañó hasta el final. Pero poca gente conoce detalles de una vida oculta siempre a los medios y que rompe con la idea general que se tiene de Stanley Kubrick: gran aficionado al ajedrez, fotógrafo con 17 años de la revista <strong>Look</strong>, casado tres veces, Kubrick no sólo fue el ermitaño, maniático y autocrítico que todos conocían, sino también un hombre cinéfilo, satisfecho, improvisador y autosuficiente.</div>
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<div align="justify"><strong> </strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-6142 aligncenter" style="line-height: 1.5em;" alt="images" src="http://www.especialistamike.com/wp-content/uploads/2014/04/images.jpg" width="259" height="194" /></div>
<div style="text-align: center;" align="justify">Kubrick encuadrando junto a Jack Nicholson en el rodaje de El Resplandor / Foto: Terra</div>
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<div align="justify"><strong>Etapa americana</strong></div>
<p>Centrémonos en su irrepetible y peculiar obra, llave para conocer no sólo a este cineasta, sino también al género humano y sus miserias. Tras una serie de cortos y documentales donde hacía de todo -director, montador, cámara, fotógrafo, guionista-, en 1955 estrena su primera película, <strong>El beso del asesino</strong>, una incursión en el cine negro, de moda en aquella época. Pronto se fijan en él y ese mismo año le dan la oportunidad de rodar su primer film de cierto presupuesto, <strong>Atraco perfecto</strong>, un thriller matemático donde inventó una nueva forma de hacer cine: contar una historia desde diferentes puntos de vista a través de <em>“flashbacks”.</em> Fue la única película con guión original de Kubrick, ya que en el resto de su carrera optó por adaptar libros.<br />
Tras este film ya es conocido en Hollywood como un joven prodigio de la técnica. Entre sus admiradores está <strong>Kirk Douglas</strong>, con el que rodará en 1957 el film antibélico <strong>Senderos de gloria</strong>, prohibido en Francia y España hasta los años 80. Repetirá con Douglas en 1960 al recomendarle éste para que sustituyera a <strong>Anthony Mann</strong> en la dirección de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Espartaco_(pel%C3%ADcula)"><strong>Espartaco</strong></a>. Fue la única superproducción que realizó Kubrick y en la que no controló todo el proceso. Sin embargo, con 26 años logró una gran obra de tres horas de duración y con la que consiguió cuatro Oscars.</p>
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<div align="justify"><strong>El ojo escrutador</strong></div>
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<div align="justify">Tras esta etapa que se puede considerar como “ortodoxa”, Kubrick empezó a elegir, gracias a su temprano prestigio, sus propios proyectos sin importarle el riesgo o la comercialidad. Así, en 1962 estrena <strong></strong><strong style="line-height: 1.5em;"><span style="line-height: 1.5em;">Lolita</span></strong><span style="line-height: 1.5em;">, basada en una obra de </span><strong style="line-height: 1.5em;">Nabokov</strong><span style="line-height: 1.5em;">. La historia de un hombre obsesionado con la sensualidad de una niña llevó el escándalo por donde se estrenó.</span></div>
<p>Con Lolita, a Kubrick ya se le considera un genio rebelde en Hollywood, hecho que él mismo lo corrobora al trasladarse definitivamente a Londres, desde donde, encerrado en su fortificada mansión, rodó el resto de sus películas. Tras estrenar en 1963 la farsa política sobre la guerra nuclear <strong>¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú</strong>, empezó a dilatar los rodajes. Cada estreno de Kubrick se convierte en un acontecimiento.</p>
<div align="justify">Pasan cuatro años hasta que presenta una nueva película, la mítica <a href="http://www.palantir.net/2001/"><strong>2001: Una odisea del espacio</strong></a>. Considerada una de las obras maestras de la historia del cine, supuso la reinvención de la ciencia-ficción y hasta tal punto se revolucionó la técnica de los efectos especiales que abrió el camino para realizar films como <strong>La guerra de las galaxias</strong> o <strong>Alien</strong>. Tal fue la perfección con la que quiso rodar Stanley Kubrick que mandó construir una nave a tamaño natural con una centrifugadora giratoria.</div>
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<div align="justify"><strong>El extraño maestro</strong></div>
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<div align="justify">Las polémicas <strong>La Naranja Mecánica</strong> (1971), <strong>Barry Lyndon</strong><em><strong> </strong></em>(1975), <strong>El Resplandor </strong>(1980) y <strong>La chaqueta metálica</strong> (1987) fueron las cuatro últimas joyas (¿o no?) que nos regaló un Stanley Kubrick cada vez más enigmático y a la vez respetado. Sacó de ellas varios Oscars, pero nunca le dieron uno como mejor director. Cuatro films que abrieron nuevos caminos y renovaron los géneros histórico, de terror o bélico.</div>
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<div align="justify">Pues no, no podía abandonar este mundo y del cine sin poner la guinda, sin regalarnos un legado, un resumen portentoso de su virtuosismo, de sus temas recurrentes. Una obra que da para una tesis doctoral y un ejemplo de cómo usar la simbología para expresar en cada plano más que muchas películas en todo su metraje. <a href="http://www.labutaca.net/films/colabora/eyeswide.htm"><strong>Eyes Wide Shut</strong></a>, adelantada como tantas otras a su tiempo, con esa visión tan lúcida del género humano, de sus obsesiones, de sus callados deseos. En definitiva, cine veraz y de verdad, valiente, reflejo de un mundo que seguimos negando en parte. Como buen calculador que era, la acabó justo antes de morir. En el tintero quedaron otros proyectos como <strong>IA</strong>, que al final la rodara <strong>Steven Spielberg</strong> bajo un prisma totalmente diferente a lo inicialmente pensado y el macro proyecto sobre la biografía de Napoleón.</div>
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		<title>PROMETHEUS: LA POÉTICA DEL HORROR</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Aug 2012 12:17:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Del primer viaje a bordo del Nostromo hasta el último del Prometheus, han pasado ya 33 años desde que un joven director de anuncios publicitarios nos demostrara que en el espacio exterior nadie puede oír tus gritos. Lo que debería haber sido una evolución, ha devenido, en muchos casos, en una vuelta atrás, en una precuela vital de la existencia humana, para preguntarnos, una vez más, quién fue nuestro creador. La secuencia inicial, con sus imágenes evocadoras del documental Home (2009), nos llevan hasta la respuesta: el marciano de nuestro querido Ray Bradbury que hace poco nos abandonó, aquí más erguido, más superior, cumple con su destino, como los héroes y los dioses de la mitología griega, al borde de las cataratas, fuente de la vida, nos revelará la mutación de nuestro actual ADN, el origen del genoma humano. Es un hermoso y poético prólogo con el que arranca Prometheus, es aquí, donde quedan expuestas las intenciones del director, de la nueva odisea, siguiendo el camino ya mostrado por Stanley Kubrick, pero  eso sí, sin olvidarse de su icono, de su mito, exprimido en 4 secuelas y dos denigrantes crossovers  (Alien vs Predator ), explicando, finalmente,  el origen del alien, de la criatura de un genial H.R.Giger que ha vuelto a intervenir, esta vez, en la recreación de los murales xenomorfos. Prometheus no puede ni debe compararse con Alien, primero porque no es un remake, y segundo porque el hábil de Ridley Scott ha cogido los elementos necesarios para enlazar la historia vendiéndola como precuela pero manteniendo una distancia, distancia de seguridad, más que prudente para no estamparse con el Alien de 1979. Alien: el octavo pasajero (1979) está considerada como película de culto, al igual que su Blade Runner (1982), con una modernidad y un guión casi perfecto que mantenía al espectador pegado a su butuca. Pero quiero recordar, que en su época, la crítica no la aplaudió…más bien al contrario. Subrayo las palabras de Carlos Marañón,  director de la revista Cinemanía: Buscamos obras maestras instantáneas, ponemos el listón demasiado alto y erramos el tiro…¿Cómo sería hoy las críticas de filmes de hace 5 años?. Los que descubrimos Alien en VHS tuvimos un margen que ya no existe para valorar en su justa medida la obra de Ridley Scott. Será complicado que Prometheus tenga el mismo espacio vital de confianza. La cultura del fast food se lo está comiendo todo. Es preocupante ver como las nuevas generaciones de nuestro futuros pensadores, en el sentido global de la palabra, serán más potentes en formación, más rápidos y tecnológicos, ¿pero podrán tener la prudencia necesaria para evaluar desde la perspectiva histórica?. Prometheus es un ejemplo perfecto, una gota en el océano, pero es precisamente eso, un film que nace de una conjunto de ideas geniales, de un equipo de técnicos y artistas que, sin buscarlo, llevaron a la gloria a un primerizo Ridley Scott. Después de tres décadas todavía estamos hablando de este alien, más allá de los intereses comerciales de la 20cent.Fox, no deja de ser increíble y todo, porque el cine ha dejado ya de ser un joven adolescente y comienza a mirar atrás, haciéndose preguntas, algunas totalmente innecesarias (el reboot de sagas como las de Amazing Spiderman o El Mito Bourne  no mantienen la distancia temporal suficiente) pero otras, son maravillosas actualizaciones como el King Kong (2005) de Peter Jackson, remakes obligados, pero de autoría, como lo fue, el Batman de Tim Burton en los 90’ y ahora el de Chris Nolan (qué dos jokers nos han quedado, Jack Nicholson y Heath Ledger), remakes encubiertos como Atmósfera Cero (1981 ), del clásico, Sólo Ante el Peligro (1952) y al igual que la saga de los aliens, la sorprendente precuela,  El Origen del Planeta de los Simios (2011).  Prometheus partía del horror, de la pesadilla que fue sobrevivir al alien, tan sólo la teniente Ripley lo conseguía, ahora es otra mujer, Noomi Rapace, la actriz sueca conocida por la saga original de Millennium (2009).  Vuelven a ser las mujeres, las personalidades fuertes, que no pierden su fe, en este caso más que evidente, el trajín que se trae con el colgante el señor Ridely Scott me acabó cansando. La nave con su despertar del hipersueño, con el androide, maravilloso Michael Fassbinder, como amo de llaves de la Prometheus disponiéndolo todo, otra vez más, para despertar a la tripulaión del hipersueño y desayunar todos juntos, otra vez más. Una Charlize Theron, oficial al mando, algo histriónica a lo bruja de Blancanieves, en un papel que no acabaron de ajustarle como sus modelitos espaciales. Y es el guionista de Perdidos, no pienso hacer el chiste fácil, que utiliza el calzador en demasía, sobrándole, personajes y sorpresas innecesarias como el abuelito de Parque Jurásico(1993) totalmente irrisorio. ¡Ah! y por favor, a un anciano, que no lo interprete un jovencito con máscara de látex. La secuencia de las apariciones holográficas corriendo por la nave, la escena de la bicha que se cobra las primeras víctimas tontunas de la tripulación, sin duda, una tripulación no también guionizada como la del Nostromo, la secuencia de la tormenta volviendo a toda prisa para la Prometheus, la escena donde volvemos a encontrarnos con el space jockey y se nos explica qué pasó, todo ello, hasta llegar al climax final, sin olvidarnos de la escena más gore del film: la mesa de operaciones babyalien, son los activos de esta película. Está claro que Ridley Scott ha sabido copiarse muy hábilmente, que repite puentes y que descuelga otros nuevos para ir más allá, porque Prometheus, visto lo visto con la saga, sólo él podía o debía tocarla. Que no es un film perfecto como su primigenio, estamos todos de acuerdo, pero que es una buena película de ciencia-ficción, no me cabe, ni la menor duda. Estamos ante un film con un diseño de producción que muy pocas películas alcanzan, es un compendium de bellas artes, es una película del Renacimiento, como las de antes, con la experiencia de conocer el oficio, y no dejarlo todo en manos de la infografía…porque la manera también cuenta. Cuando la realidad actual, tan sólo parece traernos un cargamento de dudas sobre nuestro sistema económico mundial, dudas sobre el futuro del ecosistema del planeta&#8230;aparece el Prometeo de Ridley Scott, para salvar, al menos, nuestra fe en una manera de hacer cine y no solamente en hacer caja. &#160; crítica dedicada a Tony Scott]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Del primer viaje a bordo del <em>Nostromo</em> hasta el último del <em>Prometheus</em>, han pasado ya 33 años desde que un joven director de anuncios publicitarios nos demostrara que <strong><em>en el espacio exterior nadie puede oír tus gritos</em></strong>.<br />
Lo que debería haber sido una evolución, ha devenido, en muchos casos, en una vuelta atrás, en una precuela vital de la existencia humana, para preguntarnos, una vez más, quién fue nuestro creador. La secuencia inicial, con sus imágenes evocadoras del documental <strong><em>Home </em></strong>(2009), nos llevan hasta la respuesta: <em>el marciano</em> de nuestro querido<strong> Ray Bradbury</strong> que hace poco nos abandonó, aquí más erguido, más superior, cumple con su destino, como los héroes y los dioses de la mitología griega, al borde de las cataratas, fuente de la vida, nos revelará la mutación de nuestro actual ADN, el origen del genoma humano.<br />
Es un hermoso y poético prólogo con el que arranca <strong><em>Prometheus</em></strong>, es aquí, donde quedan expuestas las intenciones del director, de la nueva odisea, siguiendo el camino ya mostrado por <strong>Stanley Kubrick</strong>, pero  eso sí, sin olvidarse de su icono, de su mito, exprimido en 4 secuelas y dos denigrantes <em>crossovers<strong>  </strong></em>(<strong><em>Alien vs Predator</em> </strong>), explicando, finalmente,  el origen del <em>alien</em>, de la criatura de un genial <strong>H.R.Giger</strong> que ha vuelto a intervenir, esta vez, en la recreación de los murales xenomorfos.<br />
<em><strong>Prometheus</strong></em> no puede ni debe compararse con <em><strong>Alien</strong></em>, primero porque no es un remake, y segundo porque el hábil de <strong>Ridley Scott</strong> ha cogido los elementos necesarios para enlazar la historia vendiéndola como precuela pero manteniendo una distancia, distancia de seguridad, más que prudente para no estamparse con el <em><strong>Alien </strong></em>de 1979.<br />
<strong><em>Alien: el octavo pasajero (1979)</em></strong> está considerada como película de culto, al igual que su <strong><em>Blade Runner (1982)</em></strong>, con una modernidad y un guión casi perfecto que mantenía al espectador pegado a su butuca. Pero quiero recordar, que en su época, la crítica no la aplaudió…más bien al contrario. Subrayo las palabras de <strong>Carlos Marañón</strong>,  director de la revista <strong><em>Cinemanía</em></strong>: <em>Buscamos obras maestras instantáneas, ponemos el listón demasiado alto y erramos el tiro…¿Cómo sería hoy las críticas de filmes de hace 5 años?. Los que descubrimos <strong>Alien </strong>en VHS tuvimos un margen que ya no existe para valorar en su justa medida la obra de <strong>Ridley Scott</strong>. Será complicado que <strong>Prometheus</strong> tenga el mismo espacio vital de confianza.</em> <em>La cultura del fast food se lo está comiendo todo.</em><br />
Es preocupante ver como las nuevas generaciones de nuestro futuros pensadores, en el sentido global de la palabra, serán más potentes en formación, más rápidos y tecnológicos, ¿pero podrán tener la prudencia necesaria para evaluar desde la perspectiva histórica?. <strong><em>Prometheus</em></strong> es un ejemplo perfecto, una gota en el océano, pero es precisamente eso, un film que nace de una conjunto de ideas geniales, de un equipo de técnicos y artistas que, sin buscarlo, llevaron a la gloria a un primerizo <strong>Ridley Scott</strong>. Después de tres décadas todavía estamos hablando de este <em>alien</em>, más allá de los intereses comerciales de la <strong><em>20cent.Fox</em></strong>, no deja de ser increíble y todo, porque el cine ha dejado ya de ser un joven adolescente y comienza a mirar atrás, haciéndose preguntas, algunas totalmente innecesarias (el <em>reboo</em>t de sagas como las de <em><strong>Amazing</strong></em> <strong><em>Spiderman</em></strong> o<em><strong> El Mito Bourne </strong></em> no mantienen la distancia temporal suficiente<em>)</em> pero otras, son maravillosas actualizaciones como el <strong><em>King Kong </em></strong><em>(2005)</em> de <strong>Peter Jackson</strong>, remakes obligados, pero de autoría, como lo fue, el <strong><em>Batman</em></strong> de <strong>Tim Burton</strong> en los 90’ y ahora el de <strong>Chris Nolan</strong> (qué dos<em> jokers</em> nos han quedado, <strong>Jack Nicholson</strong> y <strong>Heath Ledger</strong>), remakes encubiertos como <strong><em>Atmósfera Cero </em></strong><em>(1981 ), </em>del clásico,<em> <strong>Sólo Ante el Peligro </strong>(1952) </em>y al igual que la saga de los aliens, la sorprendente precuela,  <em><strong>El Origen del Planeta de los Simios </strong>(2011). </em><br />
<em> </em><strong><em>Prometheus</em></strong> partía del horror, de la pesadilla que fue sobrevivir al alien, tan sólo<em> la </em>teniente<em> Ripley</em> lo conseguía, ahora es otra mujer,<strong> Noomi Rapace</strong>, la actriz sueca conocida por la saga original de <strong>Millennium </strong>(2009).  Vuelven a ser las mujeres, las personalidades fuertes, que no pierden su fe, en este caso más que evidente, el trajín que se trae con el colgante el señor <strong>Ridely Scott</strong> me acabó cansando. La nave con su despertar del hipersueño, con el androide, maravilloso <strong>Michael Fassbinder</strong>, como amo de llaves de la Prometheus disponiéndolo todo, otra vez más, para despertar a la tripulaión del hipersueño y desayunar todos juntos, otra vez más. Una <strong>Charlize Theron, </strong>oficial al mando, algo histriónica a lo bruja de <strong>Blancanieves</strong>, en un papel que no acabaron de ajustarle como sus modelitos espaciales. Y es el guionista de <strong><em>Perdidos</em>, </strong>no pienso hacer el chiste fácil, que utiliza el calzador en demasía, sobrándole, personajes y sorpresas innecesarias como el abuelito de <strong><em>Parque Jurásico</em></strong><em>(1993) </em>totalmente irrisorio. ¡Ah! y por favor, a un anciano, que no lo interprete un jovencito con máscara de látex.<br />
La secuencia de las apariciones holográficas corriendo por la nave, la escena de la bicha que se cobra las primeras víctimas tontunas de la tripulación, sin duda, una tripulación no también guionizada como la del Nostromo, la secuencia de la tormenta volviendo a toda prisa para <em>la Prometheus,</em> la escena donde volvemos a encontrarnos con el <em>space jockey </em>y se nos explica qué pasó, todo ello, hasta llegar al climax final, sin olvidarnos de la escena más gore del film: la mesa de operaciones<em> babyalien,</em> son los activos de esta película<em>.</em><br />
Está claro que <strong><em>Ridley Scott</em></strong> ha sabido copiarse muy hábilmente, que repite puentes y que descuelga otros nuevos para ir más allá, porque<strong><em> Prometheus</em></strong>, visto lo visto con la saga, sólo él podía o debía tocarla. Que no es un film perfecto como su primigenio, estamos todos de acuerdo, pero que es una buena película de ciencia-ficción, no me cabe, ni la menor duda. Estamos ante un film con un diseño de producción que muy pocas películas alcanzan, es un <em><strong>compendium de bellas artes</strong></em>, es una película del<strong> Renacimiento</strong>, como las de antes, con la experiencia de conocer el oficio, y no dejarlo todo en manos de la infografía…porque la manera también cuenta.<br />
Cuando la realidad actual, tan sólo parece traernos un cargamento de dudas sobre nuestro sistema económico mundial, dudas sobre el futuro del ecosistema del planeta&#8230;aparece el Prometeo de <strong>Ridley Scott, </strong>para salvar, al menos, nuestra fe en una manera de hacer cine y no solamente en hacer caja.<br />
&nbsp;<br />
<em>crítica dedicada a Tony Scott</em></p>
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