Las películas de supervivencia y de situaciones extremas gusta no solo por la acción e incertidumbre, sino porque nos sumerge en una situación que, afortunadamente, nunca padeceremos, pero aún así pensamos qué haríamos nosotros para llegar a concluir que nunca se sabe si podríamos enfrentarnos a algo así. Hay cada año estrenos al respecto. ‘En el corazón de la bestia’ (‘Heart of a Beast’) es y no es uno más: lo es porque es una más de supervivencia extrema, del hombre -y en este caso también su perro- contra la naturaleza, pero sobre todo es una «carta» de amor al mejor amigo del hombre, que en este caso además es un profesional del ejército que trabajaba junto a su amo, encarnado por Brad Pitt.
El título puede interpretarse tanto el corazón de la bestia (naturaleza) o el del animal (perro), aunque de bestia tiene poco. Dos compañeros codo con codo para sobrevivir en medio de la nada. La premisa y la historia es simple, manida, pero no suena repetitiva porque tiene ese componente perruno que no se olvida, el trabajo impresionante de Odin (así se llama el perro en el film y en la realidad), porque para este can no hay distinción entre una y otra. La química con el protagonista humano es total, y parece que es el perro de Pitt y que lleva años con él.
‘En el corazón de la bestia’, sin apenas actores, salvo dos breves pero importantes apariciones, es un reflexión y oda al compañerismo, a las heridas físicas y mentales de la guerra, a la supervivencia y respeto por una naturaleza que te da y te quita sin que tengas que agradecerle ni reprocharle nada. No es una película maravillosa ni perfecta ni deja poso durante meses, pero sí con el recuerdo de días, sobre todo con su emotivo final. El director David Ayer, con títulos notables como ‘Training Day’ o ‘Corazones de hierro’ (también con Brad Pitt), demuestra su buen hacer aunando historias humanas y más sutiles sin perder la acción y la intención mayor o menor de blockbuster para todos los públicos.
Estreno: viernes, 25 de septiembre de 2026.